martes, 17 de junio de 2008

lunes, 16 de junio de 2008

The art of losing



This time is not about politics, this time is about losing. Not losing my religion as REM once made us sing. It is about the art of losing.


Yesterday I saw a movie of the gender I enjoy the most: Romantic comedy. Most of my male friends doesnt like this kind of movies and I could understand why: they prefer action movies or other...jeejee

Anyway, the movie I saw is "in her shoes" with Cameron Diaz and an English actress. At one point, Cameron reads a poem, a poem that I reproduce right here:
The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

---Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

-- Elizabeth Bishop


This part of the movie is so peaceful. It gives us a great oportunity to enjoy this deep poem that the character reads to a dying man. For an Erasmus Mundus student, the art of losing, losing friends ( in the distance) that Bishop describes so well becomes a must to master. When you travel you meet so many interesting and nice people that you 'll have to eventually say good bye to and Bishop reminded me that it makes part of our journey.

domingo, 15 de junio de 2008

Colombia...cuántos están de salida?



Foto tomada en la estación del metro de Madrid homónima de mi país

Mi blog se ha convertido en una visita obligada de un buen amigo mío. Según sus palabras, si algo que pasa en Colombia no lo he comentado, pues no tiene tanta importancia. Pero claro, yo le aclaré que a veces simplemente me desanimo de escribir sobre lo que pasa porque sé que lo que escriba no va a cambiar en nada la situación (por lo general injusta y descarada) que comento y por el contrario me va a dejar con un mal sabor. Sin embargo, no desisto de seguir escribiendo porque para mi, escribir es mi terapia.

Escribo porque me hace sentir mejor porque leyendo tanto blog me doy cuenta de que mi frustación por la situación política y social de mi país es cada vez más generalizada y hay mucha gente que ha decidido tomar parte para que la situación cambie, así solo sea despertando conciencias con blogs bien hechos como tienen huevo. Y este despertar también sucede en otros países como Paraguay donde sus gobiernos también han estado marcados por la corrupción.

A casi un año de haber salido de Colombia, sigo sintiendo ahora más que nunca una evolución en mi percepción del país. Antes, y creo que muchas veces lo he dicho, pensaba que contábamos con una mala imagen, pero ahora de verdad que entiendo. Parece que nos hubiéramos acostumbrado, es casi normal toda la injusticia que pasa en Colombia: la reforma política que no pasó en el congreso (cómo iba a pasar si ellos mismos se están juzgando por corrupción y ellos mismos no se van a condenar, son juez y parte...), la exorbitante recompensa ofrecida por el cuerpo de Marulanda cuando hay tantas otras necesidades en las cuales invertir esa "platica", usando los diminutivos que tanto le gustan a nuestro diminuto presidente, la mentira de los concursos de méritos que ahora resulta que no se van a tener en cuenta para otorgar nuevos puestos, unas condiciones laborales cada vez más precarias. Pues bien, esta falta de condiciones no solo causa frustración, sino que obliga a muchos colombianos a emigrar contra su voluntad. Si miramos la foto que acompaña esta entrada, sería una opción (la única) que muchos contemplan y está en color verde: salida.

Las cifras de colombianos fuera del país son de alrededor de 5 millones. De esos, claro, habrá muchos que habrán salido voluntariamente, pero el caso es que esos colombianos fuera contribuyen al desarrollo económico de un país que no les dió las garantías para quedarse y vivir una vida digna. Ahora, nuestro querido gobierno, aprovechando la cantidad de colombianos fuera, ha tenido la amabilidad de montar hace un año, una feria de bienes raíces para que esos emigrados puedan comprar una casa, que estando dentro del país, probablemente nunca habrían podido comprar. Ese gesto no me parece desinteresado. Y me hace pensar que en lugar de mejorar las condiciones de vida de los que están dentro, aprovecha el éxodo de colombianos para impulsar la economía, pero una economía de intereses egoístas. De verdad que cada vez estoy más indignada, pero no quiero que mi indignación se convierta en una indignación improductiva. Quiero que mi indignación sea movilizadora.

A veces me oigo demasiado trágica a mi misma, pero creo que alguien debe decir estas cosas, y pues aquí estoy yo para hacerlo. He de enfatizar claro, que no pierdo la esperanza de que los colombianos cambiemos las malas costumbres y la inercia que muchas veces nos invade, aunque a veces sea muy difícil mantenerla ;)

POST Entrada: encontré esta buena iniciativa que precisamente busca levantarnos de tanta inercia: el grupo formado en facebook con el fin de poner en evidencia la manipulación de RCN. Les recomiendo las fotos. Ahí aparecen unos afiches para colgar muy bien pensados.

miércoles, 11 de junio de 2008

Pensamientos que no quiero que se me escapen

Estoy en Paris en este momento, exactamente en Villejuif. Tengo muchas ideas que no quiero que se me escapen:
La experiencia de la asamblea general de representantes estudiantiles de los masters Erasmus Mundus en Perugia donde me senti como en la ONU con gente de todo el mundo...
Mi viaje a Italia con mis companeras del master en la que la pase super bien, mis ganas de viajar por Europa, ir a Berlin, mi ciudad favorita,
Mi preocupacion por la practica del master que no esta muy clara, mis sueños que a veces parecen inalcanzables...tantas cosas!

Tengo mi cabeza llena de cosas y mi corazon tambien...cuando logre organizar un poco mas este enredo, publicare una entrada mas coherente y con acentos tambien!!

miércoles, 4 de junio de 2008

A strange dream

Let's say I had a dream...
We were three sitting at the tables of a nice fresh terrase in a windy and warm afternoon,
Two other people arrive and they join us. Both of them sit down, one of them asks a bottle of water and the other doesn't order anything. After a little while, the waiter asks the person who didn't order anything if she wanted to drink something, he says no. The waiter tells her: then you are not allowed to sit down at the terrase.

STOP. What would the person do? Will she order something? or will she leave?

In the real world, those would be the two only possibilities, since it is a dream, another reality is possible...

The person decides not to leave, not to order ANYTHING to drink. Instead, she stands up and stays up next to the other four. Literally like that, showing no shame.

The other people feel embarassed. They feel what in Spanish we call "pena ajena", shame for the other...and there is nothing they can do, that person has no sense of shame or dignity to leave or to spend a little money.

lunes, 2 de junio de 2008

El presidente Uribe se contradice

Leyendo en el descanso que tomé del trabajo de "religión" que estoy escribiendo, fui a dar a una columna escrita de manera impecable. Esta columna viene a aclararme, al menos en estos días de confusión, por qué la guerra en nuestro país no se acaba. Y la conclusión a la que he llegado es que en buena parte no se acaba porque el negocio de la droga la financia. De lado y lado, el tráfico de drogas enciende y financia los ataques, secuestros, masacres y para-políticas.

Claro, mientras el tráfico de drogas sea prohibído, será muy lucrativo y aunque sea inmoral para muchos legalizarlo, no sé si sería más inmoral continuar con una lucha antidrogas que al menos en nuestro país cobra muchos muertosy no muestra resultados contundentes.

Esta reflexión está más desarrollada por Juan Gabriel Vásquez quien ilustra cómo nuestro ilustre (jajaja me da risa) presidente se contradice en sus afirmaciones de condena al consumo de droga. Aquí les dejo una joya de columna muy bien escrita que tomé del espectador.

Opinión| 22 Mayo 2008 - 8:27pm

Juan Gabriel Vásquez

La fantasía de la prohibición

Por: Juan Gabriel Vásquez
ANUNCIA EL PRESIDENTE URIBE que volverá a pedir al Congreso la penalización de la dosis personal de droga. Sería la quinta vez que lo hace, y podemos contar con que, si fracasa, habrá una sexta vez, y una séptima, pues según él se lo reclama “la base popular de la nación”.

En realidad la declaración que hizo fue más interesante. “Un gran reclamo de la base popular de la Nación tiene una queja profunda por la permisividad del consumo en el país”, dijo Uribe. “Por ejemplo en Bosa-Bogotá me dijeron que los niños salen a jugar, y rápidamente los enganchan para distribuir cocaína y marihuana”. La frase es típica de Uribe: primero, la gramática es torpe (el Presidente quiere decir que la base popular tiene una queja, y en cambio dice que quien tiene la queja es el “gran reclamo”). Y segundo, las ideas están mezcladas.

Están mezcladas porque el argumento que pretende presentar Uribe se basa en el consumo de droga en esa “base popular” que menciona. Pero cuando quiere poner un ejemplo, el Presidente no habla de consumo, sino de criminalidad. Cualquiera que lea la frase se da cuenta de que el problema no es que los niños “salgan a jugar” y empiecen a meter lo que sea, sino que salen a jugar y son reclutados por el sistema criminal que hay alrededor de la droga. Involuntariamente, Uribe construye el mejor argumento en su contra: porque lo grave de toda esta guerra absurda contra las drogas no es el consumo, ni el daño real que el consumo provoca en las familias, sino el crimen. Los ejércitos de vendedores o distribuidores, y detrás de ellos los carteles, y al lado de los carteles la corrupción, y alrededor de todo eso los miles de muertos que produce cada año, no la droga, sino el comercio de la droga. Y por eso es que la solución no está ni de c erca en penalizar, sino todo lo contrario: la legalización.

Pero eso es lo que este gobierno no quiere ver. Leía yo en un periódico inglés una cifra significativa: un kilo de cocaína, decía un funcionario británico, cuesta 1.000 libras, unos tres millones y medio de pesos; si la droga fuera legal, llegaría a Inglaterra costando 1.500; como es ilegal, llega costando 30.000. Más de cien millones: el comercio es tan lucrativo que no hay guerra contra las drogas capaz de eliminarlas, porque siempre habrá alguien dispuesto a correr los riesgos que sea y hacer las cosas que sea para sacar una tajada del negocio. La amapola no vale nada, pero la heroína es más cara que el uranio. En otras palabras: el consumo genera daños individuales y familiares, pero la prohibición genera daños sociales. Lo que podría ser un mero problema de salud pública es una guerra inútil que causa mucho más daño que lo que se pretende combatir.

Lo que quiero decir es que la guerra contra las drogas es una política basada no en la regulación de la realidad, sino en el deseo de una realidad distinta. Y eso, legislar con el deseo, es grave. Salvo quienes se benefician de ellas, nadie quiere un mundo con drogas, pero es eso lo que tenemos. Aceptar la realidad de que siempre habrá adicción es tomar el control del problema; negarla es entregar ese control a los carteles, a las mafias, a los camellos. La prohibición es una actitud basada en un mundo de fantasía, un mundo infantil donde fingimos que, puesto que son ilegales y las combatimos, las drogas dejarán un día de existir. Eso, sencillamente, no es verdad. Es una inocencia y una hipocresía.

Hay cosas que se prohíben porque son peligrosas, y hay cosas que son peligrosas porque se prohíben. Hay que saber distinguir.

  • Juan Gabriel Vásquez

El amor no existe

Por no abandonar del todo a mi blogcito en tiempos de trabajos finales, me animé a escribir esta pequeña entrada inspirada por un corto fragmento que leí del blog de Luis Fernando Afanador
en el que él dice:

El amor no existe, el otro es siempre un fantasma inventado por el que ama, repiten desde hace siglos scritores y psicoanalistas y Hitchcok, con gusto, se adhiere a esa tradición.

Si yo también digamos, me uniera a la percepción que según el señor Afanador tienen escritores y más intelectuales, supongo que no lo haría por mucho tiempo. Esa percepción para mi es demasiado cruel, creo que prefiero vivir pensando que el amor si existe, así sea según sus palabras pura ilusión. Creo que para mí la vida solo tiene sentido si el amor existe. Así que tal vez hago de mi vida una gran ilusión.